Travesía Sagrada Maya 2010
"Un ritual ancestral"
Sólo quien lleva en sus labios el poder de la oración, sólo quien guarda en su regazo la gratitud de una ofrenda, sólo quien ve en el esfuerzo físico una forma de sacrificio, sabe del profundo significado que tiene ser parte de una peregrinación como la Travesía Sagrada Maya.
En el Caribe mexicano, los antiguos mayas realizaron durante unos diez siglos peregrinaciones en honor a la diosa Ix Chel, la de la tez blanca, la diosa de los ciclos lunares, de la fecundidad, el tejido y la pintura, de la medicina, la adivinación, la pesca y las tempestades.
Unos 500 años antes de Cristo, las peregrinaciones hacia su oráculo en la isla de Cuzamil, hoy Cozumel, partían desde las más recónditas ciudades del mundo maya. Puertos como Xamanhá, hoy Playa del Carmen y Polé, hoy Xcaret, servían de puente para cruzar las profundas aguas del Caribe y venerar a Ix Chel. Así fue hasta mediados del siglo XVI, cuando la Corona española prohibió la navegación a los indígenas y el adoratorio a Ix Chel desapareció.
La recreación de la Travesía Sagrada Maya, iniciativa del Parque Xcaret en coordinación con los municipios de Cozumel y Solidaridad, surgió hace más de tres años. Recuperada la memoria escrita en los glifos, narrada por los cronistas de Indias e interpretada por los estudiosos mayistas, la figura de Ix Chel nos invita hoy a entender el profundo nexo que tienen las fuerzas naturales con la naturaleza humana. 300 canoeros escribieron la historia contemporánea de esta travesía sagrada, le mostraron al mundo lo que logra la disciplina, la actitud, la fe y el trabajo en equipo. México tiene en la Travesía Sagrada Maya, un ejemplo a seguir.